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Thursday, January 23, 2014
Verdad y falsedad (1)
“Midvar shéker tirjak” (De la falsedad te alejarás) (2).
Es bien sabido que la honestidad es uno de los rasgos personales más importantes y que su antítesis, la falsedad, es uno de los más indeseables.
El Séfer Hajinuj habla con dureza sobre cuán desdeñoso es mentir: "La falsedad es abominable y deshonrosa para todas las personas, no hay nada más desagradable que ella y maldiciones recaen sobre el hogar de quienes la aman… por lo tanto, la Torá nos exhorta a distanciarnos de la falsedad, como está escrito: de la falsedad te alejarás (3). Luego explica que la Torá no usa el lenguaje de alejarse con respecto a ninguna otra mitzvá negativa, lo cual indica su severidad. Es más, esto nos enseña que deberíamos alejarnos hasta de la más remota posibilidad de falsedad. Dada la severidad de esto, vale la pena clarificar qué está incluido dentro de la prohibición de midvar shéker tirjak.
Analicemos el siguiente escenario: Reubén le debe dinero a Shimón y la fecha para la devolución ya pasó. Shimón llama por teléfono a Reubén para pedirle su dinero y la esposa de Reubén atiende el teléfono. Reubén no quiere hablar con Shimón, pero tampoco quiere que su esposa mienta y diga que no está en la casa cuando en realidad sí está allí. Entonces, Reubén sale de la casa y le dice a su esposa que le diga a Shimón que él no está en la casa. Técnicamente la frase es cierta; Reubén no está en la casa, a pesar de que en realidad sí podría hablar con Shimón si quisiera. Uno podría pensar que esto no se considera falsedad ya que no se dijo nada falso, ¿verdad?
La Guemará en Nedarim discute sobre un caso en el que un hombre al que le debían dinero llevó al prestatario ante el Beit Din (corte de ley) de Rava y le dijo: "Págame". El prestatario respondió: "Ya te pagué". Rava le dijo al prestatario: "En ese caso, debes hacer un juramento de que le has dado el dinero". El prestatario fue a buscar su bastón, escondió el dinero que debía en su interior, y se apoyó en el bastón mientras volvía a la corte. Entonces le dijo al prestamista: "Sostén este bastón en tu mano", aparentemente para liberar sus manos para poder sostener el rollo de Torá para realizar el juramento. Luego, tomó el rollo de Torá y juró que ya había puesto el dinero en manos del prestamista. El prestamista, enfurecido por la jutzpá del hombre, rompió el bastón. Entonces, todo el dinero que había en su interior se desparramó por el piso y todos se dieron cuenta que efectivamente había jurado la verdad desde el punto de vista técnico.
El prestatario obviamente había actuado de una manera sumamente indeseable, pero, ¿cometió realmente alguna transgresión? La Guemará concluye que sí transgredió ya que quien hace un juramento no sólo debe adherirse al significado llano de las palabras, sino también al significado que estas buscan transmitir. En consecuencia, fue culpable de jurar en falso por haber hecho un juramento que técnicamente era verdadero, pero que era engañoso (4).
Vemos de aquí que decir palabras que son técnicamente ciertas no significa que uno pueda engañar al resto de esa forma. Entonces, pareciera ser que la estrategia de Reubén de salir de la casa no lo ayudaría a evitar la transgresión de midvar shéker tirjak. Es verdad que las palabras de que “él no está en casa” son ciertas, pero el mensaje no lo es; Shimón no está interesado en la ubicación técnica de Reubén, sino que quiere saber si Reubén está allí para poder hablar con él. Por lo tanto, el decir que no está es un mensaje engañoso.
Uno podría argumentar que el caso en Nedarim era de un juramento pero que, en la vida diaria, quizás sí está permitido engañar a otros siempre y cuando las palabras dichas sean técnicamente ciertas.
La Guemará en Shevuot desaprueba esta teoría. La Guemará discute varios casos que involucran la transgresión de midvar shéker tirjak.
Uno de los caso que trae la Guemará es el de un talmid jajam (un erudito) que afirmaba que alguien le debía dinero pero que no tenía testigos para comprobarlo. Entonces, él le dijo a uno de sus estudiantes que el prestatario claramente estaba mintiendo y le sugirió un plan para hacer que el prestatario admitiese la verdad. Así, le pidió a su estudiante que lo acompañara a la corte para que pareciera que había un testigo del préstamo. Obviamente el estudiante no tenía la intención de jurar realmente que atestiguó el préstamo, ya que eso claramente estaba prohibido; sólo quería hacer parecer como que él era un testigo del préstamo. El prestatario, al ver al posible testigo, se daría cuenta que no podría escapar de la verdad y admitiría que en realidad sí debía el dinero. La Guemará dice que con esto el estudiante transgredió midvar shéker tirjak (5). En este caso el estudiante ni siquiera dijo algo, sino que meramente caminó con su maestro, haciéndole entender al prestatario que él era un testigo del préstamo. Es más, en este caso nadie tenía que hacer ningún juramento y, de todos modos, es un ejemplo de falsedad.
Esto prueba que incluso si una persona no dice nada, pero sus acciones implican una situación falsa, entonces, se considera que esa persona está mintiendo. Y obviamente esto también es cierto si una persona dice palabras que técnicamente son ciertas pero que son engañosas (6).
Sin embargo, si analizamos uno de los incidentes más famosos de la Torá, pareciera ser que decir palabras técnicamente verdaderas sí estaría permitido. Cuando Yaakov simuló ser su hermano Esav, Itzjak le preguntó cuál era su nombre y él respondió: "Yo soy Esav tu primogénito". Rashi explica que lo que quiso decir fue: "Yo soy quien te trae esto, Esav es tu primogénito". Consecuentemente, sus palabras eran técnicamente verdad, a pesar de que Itzjak sólo podía entender su significado simple: que Yaakov estaba afirmando ser Esav. Vemos entonces que esto pareciera ir directamente en contra de la premisa que establecimos anteriormente.
Rav Itzjak Berkovits explica que la habilidosa elección de palabras de Yaakov no era lo que justificaba mentirle a Itzjak en este caso. En cambio, los comentaristas explican que Yaakov podía engañar a Esav porque Esav mismo era un embustero y está permitido usar un engaño para sobreponerse a una persona embustera (7).
Pero si Yaakov tenía permitido mentir, ¿entonces por qué tuvo que recurrir al juego de palabras? El autor de Orjot tzadikim (El camino de los rectos) escribe que incluso cuando está permitido mentir, sigue siendo preferible decir palabras que técnicamente sean verdad (8), y por lo tanto Yaakov no quiso sacar palabras falsas de su boca. Pero no debemos confundirnos y pensar que decir palabras que son técnicamente correctas justifica engañar a otros cuando no hay una justificación válida para hacerlo, ya que esto constituye una clara violación de midvar shéker tirjak.
Es muy importante educar a nuestros niños en este punto para que sepan que no se evita la prohibición de mentir por medio de elegir las palabras de forma inteligente (9). Es más, debemos esforzarnos por clarificar los parámetros de la mitzvá, la cual fácilmente puede ser malentendida. El Séfer Hajinuj enfatiza que Dios es un “Dios de Verdad" y que a una persona sólo le llega bendición si trata de emular a Dios. Les deseo que todos logremos vivir vidas de genuina verdad.
Notas:
(1) El principio de este dvar Torá está basado en las enseñanzas de mi Rebe, Rav Itzjak Berkovits shlita.
(2) Mishpatim 23:1.
(3) Séfer HaJinuj, Mitzvá 74.
(4) Nedarim 25a, basado en la traducción y explicación de Rav Howard Jackson.
(5) Shevuot 30b.
(6) Ver También la explicación del Maharal sobre el episodio de Abraham y Sará, en el que nuestros sabios explican que Dios parece mentir con el objetivo de mantener la paz. El Maharal explica que aunque las palabras de Dios eran técnicamente ciertas, nuestros sabios explican que constituyeron una mentira porque eran engañosas (Vaierá 18:13, Gur Arie, Os 40).
(7) Ver Emet LeYaakov, Toldot 27:12. Es importante estar consciente de que este principio no debería ser usado sin haber consultado antes con un rabino. Es muy fácil ser moré heter (convencerse erróneamente de que está permitido) y decidir que cualquiera que esté en contra nuestra entra en la categoría de persona que tenemos permitido engañar.
(8) Orjot tzadikim, al final del Sháar 22.
(9) Es importante notar que este concepto también enseña que hay ocasiones en las que podemos decir palabras que técnicamente son imprecisas, pero cuyo mensaje no es engañoso. Por ejemplo, en un lugar en que las bodas comienzan regularmente una hora más tarde del momento anunciado, no es shéker anunciar la jupá a las 7:00 pm a pesar de que empezará a las 8:00 pm. Esta es un área delicada de la halajá y es recomendable estudiar los detalles de midvar shéker tirjak para poder saber lo que está permitido y lo que está prohibido.
Sunday, December 29, 2013
Pensar - Bo
Uno de los aspectos más distintivos de las Diez Plagas fue la persistente negación del Faraón a reconocer el error de su accionar y aceptar que el Dios de los judíos era realmente Todopoderoso. La sucesión de milagros no lograron persuadirlo de que Moshé era en realidad el mensajero de Dios y no sólo un hechicero experto.
Durante las primeras cinco plagas, el Faraón se rehusó a liberar a los judíos mientras estaba en absoluto control de su libre albedrío. En las segundas cinco plagas, él habría dejado en libertad a los judíos de no haber sido porque Dios endureció su corazón.
El Sforno explica, sin embargo, que esto no quiere decir que las plagas habrían causado que el Faraón se arrepintiera y reconociera la grandeza de Dios. Él habría permitido que los judíos se marcharan ya que no habría podido soportar más plagas. Consecuentemente Dios, al endurecerle el corazón, le dio la fortaleza para superar su temor natural y le permitió así poder decidir si rehusarse o no al pedido de Moshé mediante el uso de su libre albedrío (1).
A Rav Aharón Bakst, Rosh Ieshivá de Lomza, le llamó mucho la atención la aparentemente sobrehumana terquedad del Faraón. Rav Bakst solía dar una clase en su casa los viernes por la noche después de la cena. En una ocasión, sus estudiantes entraron a su casa y se sorprendieron al verlo caminando de un lado a otro por la habitación hablando solo: “¿En qué estaba pensando el Faraón después de ver todos esos milagros con sus propios ojos?”. De repente, dejó de caminar, giró hacia los estudiantes y explicó: “¡Simplemente no estaba pensando! ¡Una persona sólo puede ignorar milagros tan impresionantes sin que lo influyan en lo más mínimo si no está pensando! (2)”.
Esta explicación del ilógico comportamiento del Faraón nos ayuda a entender por qué la gente no cambia después de vivir eventos impactantes. Puede que las personas incluso reconozcan que ocurrieron milagros, pero no piensan en sus consecuencias. Un ejemplo de esto fue la reacción de los israelíes ante los milagros abiertos de la Guerra del Golfo, en la que 39 misiles scud mataron sólo a una persona (3). Mucha gente reconoció que el país claramente había atestiguado la mano de Dios. Sin embargo, no necesariamente actuaron en base a esta nueva consciencia de la Providencia Divina.
Uno podría preguntarse, ¿en qué estaba pensando esa gente?; ¡Claramente habían visto la mano de Dios protegiendo al pueblo judío y sin embargo no cambiaron! La respuesta está justamente en la explicación de Rav Bakst: No pensaron. Si la persona hubiera reflexionado seriamente sobre los increíbles eventos que ocurrieron, seguramente habría cambiado de alguna forma.
Rav David Kaplan cuenta sobre otra sorprendente ilustración de este fenómeno. Rav Iejezkel Levenstein estaba viajando en un taxi cuyo conductor era secular, el cual le contó la siguiente historia:
“Hace muchos años, estuve viajando en las junglas de África con algunos amigos. De repente, una serpiente atacó a uno de mis amigos, envolvió su voluminoso cuerpo alrededor de él y comenzó a sofocarlo. Después de varios esfuerzos nos dimos cuenta que no teníamos chance alguna de salvarlo, por lo que le sugerimos a nuestro amigo que dijera el Shemá antes de morir. Él lo dijo con presteza y la serpiente inmediatamente se desenrolló y se fue. Mi amigo, que había sido salvado milagrosamente, se vio profundamente afectado por este evento y gradualmente volvió al judaísmo hasta ser completamente observante”.
Luego de escuchar cómo este evento había cambiado de forma tan drástica la vida de su amigo, Rav Levenstein le preguntó al conductor por qué él, habiendo presenciado ese milagro, no había cambiado a causa de este. El conductor le explicó: “Oh, es que eso no me pasó a mí; ¡le pasó a él! (4)”.
El conductor presenció un evento lleno de potencial para cambiarle la vida a cualquiera que lo observara, pero no cambió. ¿Por qué? Porque no pensó, no permitió que las obvias consecuencias de este milagro le hicieran reflexionar sobre la dirección de su vida.
También vale la pena notar que su amigo, el que fue salvado por el milagro, sí cambió. En ocasiones, un evento puede ser tan poderoso que una persona no puede evitar pensar en él y dejar que influya en su vida. Sin embargo, a menudo no somos nosotros los afectados directamente por el milagro y necesitamos, en consecuencia, un esfuerzo más consciente para forzarnos a pensar en las ramificaciones de los eventos que vemos y sobre los que oímos.
El primer paso para cambiar es aprender la lección del Faraón y pensar, dejar que los eventos que ocurren en el mundo en general, y en nuestras vidas privadas en particular, nos hagan reflexionar sobre nuestras vidas y hacer los cambios necesarios. Espero que todos ameritemos pensar sobre lo que ocurre a nuestro alrededor.
Notas:
(1) Sforno, Vaierá 9:12, 35; Bo 10:1.
(2) Citado en 'Mishluján Gavoa', Parashat Bo, p.70.
(3) En la misma guerra, un solo misil scud en Arabia Saudita mató docenas de personas.
(4) Kaplan, Impact, p.85.
Sunday, December 22, 2013
Moshé Rabeinu y Paró
La parashá de esta semana describe con gran detalle las primeras siete de las diez plagas que pusieron de rodillas a Egipto.
Una característica fundamental de las plagas es la forma en que reaccionó Paró ante la destrucción de su país. La Torá nos dice que cuando Moshé y Aarón hicieron que llegara la primera plaga, Paró no se impresionó porque sus hechiceros también podían convertir el agua en sangre: "…Y Paró endureció su corazón y no los escuchó…". El versículo siguiente declara que "Paró se dio la vuelta y entró a su casa; y no prestó atención a esto" (1).
Los comentaristas preguntan a qué se refiere la Torá cuando dice que "no prestó atención a esto", siendo que el versículo anterior ya había declarado que Paró no escuchó los argumentos de Moshé y Aharón. El Netziv explica que el segundo versículo nos dice que el Faraón no se inmutó con el dolor de su pueblo a causa de la plaga y no buscó ninguna manera de aliviar este dolor.
La plaga de sangre es la única en la que la Torá alude a la indiferencia de Paró ante el sufrimiento de su pueblo. ¿Por qué? El Midrash HaGadol nos da la clave para responder la pregunta: "El malvado Paró no se vio afectado por la plaga de sangre" (2). La plaga de sangre fue la única que no tocó a Paró. En esta plaga él era particularmente inmune al sufrimiento que causaba en su pueblo ya que él mismo no experimentaba el dolor; por lo tanto, es en está plaga donde vemos su mayor muestra de apatía ante el sufrimiento de su pueblo.
Vemos un gran contraste entre la cruel indiferencia de Paró y la reacción de Moshé ante el dolor del pueblo judío. Moshé creció en la casa de Paró, separado de su pueblo y sin que lo afectase la esclavitud. Sin embargo, salió y observó el sufrimiento de sus hermanos y se identificó con el dolor que sentían (3); incluso persuadió a Paró para que les diera un día de descanso (4).
Los versículos en la Torá que describen la impresionante preocupación de Moshé por su pueblo son precedidos por el versículo que dice "vaigdal Moshé". Estas palabras se traducen normalmente como “y creció Moshé”, pero no puede ser el caso porque un versículo anterior ya había expresado esa idea. Los comentaristas explican por lo tanto que este versículo nos dice que Moshé se convirtió en una gran persona y que el indicador de esa grandeza era su preocupación por los demás (5).
¿Por qué particularmente el rasgo de empatía representa grandeza? Rav Shimón Shkop explica que un gadol (una persona 'grande') es quien expande la definición de su ser para incluir a otros; esta persona no se considera a sí misma un mero individuo, sino que se considera como parte de algo más grande y, consecuentemente, él mismo se convierte en una persona más grande (6).
En contraste, la Guemará describe a Paró como una persona muy pequeña (7). Los comentaristas explican que esto se refiere a su estatus espiritual; estaba en un nivel muy bajo (8). Quizás un aspecto de su bajeza era su apatía ante el dolor de su propio pueblo; lo único que le interesaba era él mismo y, por lo tanto, no expandió la definición de su ser más allá de su persona y continuó siendo pequeño.
¿Cómo uno puede evitar la apatía de Paró y emular la empatía de Moshé? Sentir empatía con las personas que están en una situación que no nos afecta es particularmente difícil. Cuando el versículo dice que Moshé vio el sufrimiento de su pueblo, Rashi explica: "Enfocó sus ojos y su corazón para ver el sufrimiento de ellos" (9).
Mi rabino, Rav Itzjak Berkovits, explica que Moshé primero vio sus caras para ver el dolor en el que estaban inmersos; luego enfocó su corazón, e intentó conectarse con el dolor que ellos estaban sintiendo. De la misma forma, cuando escuchamos sobre una persona que está atravesando un momento difícil, lo primero que deberíamos advertir es su expresión facial, para entender el dolor que está sintiendo. Luego, deberíamos tratar de sentir en carne propia ese dolor.
Del mismo modo, Rav Noaj Orlowek sugiere que, por ejemplo, cuando escuchamos sobre un ataque terrorista en el que murió gente, deberíamos tomar unos momentos para imaginar lo que las víctimas y sus familiares están atravesando. No alcanza con meramente dar un suspiro y seguir con la vida; debemos luchar para no ser inmunes ente el dolor de otras personas.
También es positivo hacer alguna clase de gesto para mostrar que el sufrimiento de un judío realmente nos importa, incluso si no podemos ayudarlo de forma directa. Durante el Holocausto, el Gaón Steipler se comprometió a dejar de fumar, un gesto simbólico para mostrar que el tremendo sufrimiento de su pueblo le importaba. Mientras Rav Jaim Soloveitchik era rabino en Brisk, la mitad de la ciudad sufrió un incendio que dejó a cientos de judíos sin hogar. Rav Jaim se mudó inmediatamente de su casa y durmió en un banco en el salón de estudios. Cuando le preguntaron por qué lo estaba haciendo, él respondió: "¿Cómo podría dormir en una cama confortable cuando tanta gente no tiene un techo que los proteja? (10)".
Sin embargo, también aprendemos de Moshé que sentirse mal por quienes están sufriendo no es suficiente. El Midrash dice que Moshé "daba una mano y ayudaba a cada uno de ellos; ignorando su rango, aliviaba sus cargas mientras simulaba trabajar para Paró" (11). De la misma forma, debemos tratar de ayudar, como podamos, a quienes están atravesando una dificultad.
Rav Isajar Frand sugiere que la próxima vez que escuchemos que un amigo está en una situación difícil busquemos una forma de ayudarlo. Por ejemplo, si el amigo perdió su trabajo, podemos pensar si tenemos algunos contactos que pueden ayudarlo a encontrar otro; si está buscando pareja para casarse, podemos pensar si conocemos a alguien que pueda ser acorde.
Incluso si no podemos activamente resolver el problema de la persona, sí podemos hacer un gran acto de bondad si estamos allí para él y le mostramos que no está solo en su dolor.
Rav Shaj sobresalía en esta área. En una ocasión, después de escuchar sobre un viudo que estaba tan deprimido que había dejado de funcionar, Rav Shaj decidió visitarlo. Al no recibir ninguna respuesta a sus golpes en la puerta, Rav Shaj entró por sí mismo y encontró al hombre que yacía inmóvil en el sofá. "Sé por lo que estás pasando", dijo mientras abrazaba al hombre. "Yo también soy viudo; mi mundo también es oscuro y carente de alegría". Los ojos del hombre se encendieron por primera vez en meses. Alguien lo entendía. "El viernes voy a hacer chólent y te lo voy a enviar; en Shabat voy a venir y lo comeremos juntos". "No puedo permitir que se moleste tanto", dijo el hombre. "Bueno, entonces piensa tú en algo. Pero de todos modos voy a volver mañana. Tenemos que pasar un poco de tiempo juntos" (12). Rav Shaj le dio esperanza a este hombre al mostrarle que alguien más entendía el dolor que estaba atravesando. Esto es, en sí mismo, uno de los actos de bondad más grandes que podemos hacer por quien está sufriendo.
Moshé y Paró, los personajes principales de las parashiot del Éxodo, nos muestran cómo la grandeza se define en base a la preocupación por los demás, mientras que la pequeñez es un reflejo del egoísmo. Espero que todos nos esforcemos para emular a Moshé.
Notas:
(1) Vaerá 7:22-23.
(2) Midrash HaGadol, Shemot 7:29.
(3) Shemot 2:11.
(4) Shemot Rabá 1:27. Esta comparación de Moshé con Paró la oí de Rav Moshé Zeldman, shlita, profesor titular en Aish HaTorá Jerusalem.
(5) Shaarei Simjá; también lo oí de Rav Isasjar Frand shlita.
(6) Hakdamá a Sháar Iosher.
(7) Moed Katán 18a.
(8) Iún Yaakov, ibíd.
(9) Shemot 2:11.
(10) Lo oí de Rav Isajar Frand shlita.
(11) Shemot Rabá 1:27.
(12) Kaplan, Major Impact, p.56.
Tuesday, December 17, 2013
Dar sin un fin ulterior (Giving For The Sake Of Giving)
“Dios benefició a las parteras, y el pueblo se incrementó y se fortaleció mucho. Y fue porque las parteras habían temido a Dios que Él les hizo casas" (1).
Yojéved y Miriam arriesgaron sus vidas para salvar a los bebés judíos de ser asesinados por los egipcios. Por su acción, Dios las recompensó haciéndoles casas; Rashi explica que esto significa que ameritaron ser las madres de las familias de los cohanim (sacerdotes), los leviim y los reyes.
Rav Moshé Feinstein pregunta que si su recompensa principal fueron esas casas, entonces por qué el versículo interrumpe la descripción de su recompensa diciendo "y el pueblo se incrementó y se fortaleció mucho"; si las casas eran el beneficio directo, entonces éstas deberían haber ido inmediatamente a continuación y el versículo debería haber dicho: “Dios benefició a las parteras y les hizo casas”.
Rav Feinstein responde que la recompensa principal de las parteras no fueron las casas, sino que fue el incremento del pueblo judío, ya que su verdadero deseo y fuente de regocijo no era nada más que la expansión de la población judía. Por lo tanto, después de declarar que Dios las benefició, el versículo continúa con el resultante aumento de la población judía. Esa fue su recompensa principal; las casas eran simplemente un bono secundario por su gran temor a Dios (2).
Hay muchas razones distintas sobre por qué una persona hace un acto de bondad: puede que esté consciente de que hacer actos de bondad es una mitzvá, puede que le deba un favor a alguien, etc. La explicación de Rav Moshé Feinstein nos enseña que el objetivo principal cuando ayudamos a alguien (además de la intención de hacer una mitzvá) es que la persona se beneficie con nuestra acción. A Yojéved y Miriam no les importaba la recompensa que recibirían por salvar vidas judías; simplemente querían que las vidas fueran salvadas. Dios las recompensó permitiendo que sus acciones fueran exitosas y que el pueblo judío creciera como resultado.
Moshé, el hijo de Yojéved, heredó esta misma dedicación por los demás. Él vio el sufrimiento de su pueblo y arriesgó su vida para salvarlos. Persuadió al Faraón para que les diera un día de descanso para que pudieran respetar Shabat y, además, mostró gran preocupación por la oveja perdida de su rebaño. Fue por el mérito de esas acciones que Dios le habló en la zarza ardiente y lo convirtió en líder del pueblo judío. Lo único que quería Moshé era liberar a su pueblo de la dura esclavitud en Egipto; su recompensa fue tener el mérito de ser quien los sacara.
Esta lección es importante en muchas áreas de nuestras vidas, pero sobre todo en nuestras carreras. Muchas personas tienen la fortuna de que su trabajo involucra ayudar a otras personas. Sin embargo, es muy fácil terminar enfocándose principalmente en el dinero que reciben por proveer este servicio.
Una vez un dentista estaba tratando a Rav Abraham Pam. Rav Pam comentó cuánto ayudaba este dentista a las personas con su profesión, a lo que el dentista le respondió que efectivamente era un hermoso beneficio colateral de su trabajo, lo que implicaba que la razón principal por la que lo hacía era para ganar su sustento. Rav Pam le dijo que el beneficio colateral era el dinero que ganaba, pero que el objetivo principal debería ser ayudar a las personas a tener dientes saludables.
Sabemos que la recompensa principal de Yojéved y Miriam será en el Mundo Venidero; ésta, será la consecuencia de sus intenciones puras. Si una persona realiza un acto de bondad con esa motivación, puede estar segura de que recibirá un gran beneficio en el Mundo Venidero.
El Alter de Slobodka comentó una vez sobre el auto sacrificio de los panaderos (en ese tiempo, el panadero se levantaba muy temprano para proveer pan a su comunidad). Los panaderos hacían un gran acto de bondad al levantarse tan temprano para que el pueblo tuviera este bien tan vital. Sin embargo, comentó que si el panadero lo hacía sólo para ganarse el sustento, entonces estaba perdiendo su fuente principal de recompensa en el Mundo Venidero. Hacer actos de bondad es muy bueno y amerita una gran recompensa, pero no hay que perder el foco: ayudar a otros es lo más importante. Los beneficios colaterales vendrán, pero mejorar la vida de otro judío es en sí misma una gran recompensa.
Notas:
(1) Shemot 1:20-21.
(2) Darash Moshé, Parashat Shemot.
Wednesday, December 11, 2013
Logrando el balance correcto (Achieving the Right Balance)
El libro de Bereshit culmina con las bendiciones eternas que Yaakov les dio a sus hijos. Cada hijo recibió una bendición especial que se enfocaba con exactitud en sus talentos y necesidades. Al final de las bendiciones, la Torá declara que Yaakov los volvió a bendecir. ¿En qué consistió esta nueva bendición?
Rashi explica que con esta bendición final, Yaakov incluyó a cada hijo en la bendición de los demás. Yehudá, por ejemplo, había tenido la exclusividad en la bendición de tener la fortaleza de un león; ahora, con esta bendición final, todos sus hermanos también recibieron este rasgo de fortaleza (1).
Sin embargo, la explicación de Rashi genera un nuevo problema: si al final todos los hermanos fueron bendecidos con lo que cada uno había recibido en su bendición personal, ¿para qué los bendijo individualmente en un inicio?
El Maharal responde que la bendición final de Yaakov no los igualó en todas las áreas, sino que cada uno era el más fuerte en el área en que había sido bendecido en un principio. Lo que logró la bendición final fue darles a todos los hermanos un aspecto de las bendiciones de los demás. Yehudá, por ejemplo, fue bendecido con un nivel de fortaleza mayor que el de sus hermanos; sin embargo, la bendición final le dio a cada uno de sus hermanos un cierto elemento del atributo de fortaleza (2).
¿Por qué cada hermano necesitaba tener al menos en algún aspecto todas las bendiciones? Rav Itzjak Berkovits explica que pese a que una persona puede especializarse en un área en particular, de todas formas debe tener simultáneamente algún tipo de inclinación hacia las otras áreas. Este concepto aplica en varias esferas, incluyendo el rol que desempeña una persona en su vida, los rasgos de personalidad y el estudio de Torá.
Con respecto al rol que desempeña una persona en su vida, por ejemplo, hay muchos roles que cada uno de nosotros debe desempeñar a lo largo de la vida: debemos ser padres, esposos, amigos, hijos, maestros, colegas, etc. Puede que una persona ponga más atención a algunas áreas en especial, como la crianza de los niños —que tiene una gran importancia—, pero su concentración en ellas no debe ser tal que lo lleve a desatender todo lo demás.
Pese a que es vital que una persona invierta tiempo en la crianza de sus hijos, si eso es todo lo que hace en el día entonces inevitablemente sus otros roles se verán afectados. Debemos saber cómo lograr un balance entre trabajar, pasar tiempo con la familia, estudiar Torá, hacer actos de bondad y cumplir con todas las otras cosas que debe hacer un judío observante. Una manera efectiva de saber si estamos poniendo un énfasis excesivo en un área en particular es observar las otras áreas y analizar si están siendo afectadas. Por ejemplo, si una persona pasa mucho tiempo con su familia y no tiene tiempo para estudiar Torá, entonces quiere decir que algo anda mal.
Esta necesidad de tener un balance es particularmente importante en la esfera de los rasgos personales. Por ejemplo, la mayoría de la gente tiene una tendencia natural a ser amable o a ser estricta, y tiende por lo tanto a enfocar la mayor parte de su tiempo y energía en ese rasgo. Por ejemplo, una persona amable por naturaleza tenderá a enfatizar el ayudar a otros por sobre trabajar en su autodisciplina. Es natural y correcto que una persona se enfoque en sus fortalezas; sin embargo, hay que tener en cuenta que gran parte de la recompensa viene de las áreas que no le son naturales.
Rav Yaakov Kamenetsky nota que nuestros patriarcas enfrentaron sus pruebas más difíciles en las áreas que eran opuestas a sus rasgos personales. Abraham, el dador ejemplar, enfrentó la increíble prueba de la Atadura de Itzjak (la Akedá), en la cual tuvo que superar su inmenso sentido de misericordia y estar preparado para matar a su hijo. Los desafíos más grandes de Yaakov le exigieron ser más astuto que los malvados mediante el uso de la herramienta de la falsedad, la antítesis de su rasgo de honestidad (3).
Y con respecto al estudio de Torá, es sumamente obvia la necesidad de desarrollar un balance en la vida. La Mishná en Pirkei Avot (Ética de nuestros padres) dice: "Si no hay Torá no puede haber dérej éretz (4), y si no hay dérej éretz no puede haber Torá” (5). El Rambam dice que ambos aspectos se complementan el uno al otro; no puede haber un enfoque excesivo en el estudio de Torá sin haber un énfasis en la mejora del carácter, y viceversa, uno no puede desarrollar efectivamente su carácter sin estudiar Torá.
Una vez le preguntaron a Rav Israel Salanter por qué alentaba a sus estudiantes a pasar tanto tiempo estudiando musar (que enfatiza el crecimiento personal), sacrificando en consecuencia un nivel más alto de grandeza en Torá. Para responderles, él les hizo una pregunta sobre las leyes de bendiciones: Si una persona tiene frente a él un ítem entero de comida (conocido como shalem) y un pedazo del mismo alimento que tiene mayor tamaño pero que no está entero (es decir, está en trozos, conocido como gadol) la pregunta es: ¿qué es más importante —y por tanto sobre qué alimento se debe bendecir—, entero o grande? Rav Israel Salanter les respondió que la ley es que uno debe bendecir sobre el ítem completo a pesar de ser más pequeño que el otro. De la misma forma, una persona que estudia Torá pero también trabaja en su personalidad (una persona “shalem”) está en un nivel más elevado que una persona que ha estudiado más pero que tiene un nivel menor de refinamiento (un “gadol”).
Hay muchas lecciones que podemos aprender de las bendiciones específicas que Yaakov le dio a cada uno de sus hijos. Pero el conjunto de ellas nos enseña que si bien una persona puede especializarse en un área particular, tiene la obligación de completarse y de buscar un balance en todas las áreas. Esta tarea es muy exigente, pero Yaakov bendijo a todo el pueblo judío con el potencial para lograrla. Les deseo que todos logremos alcanzar un verdadero balance en nuestras vidas.
(1) Vaiejí 49:21.
(2) Gur Arie 49:21, sk 22.
(3) Para ver más sobre el desafío de Itzjak, ver la Guemará en Shabat 89b. Ver también Mijtav MeEliahu, Tomo II, Parashat Lej Lejá pp. 162-3.
(4) Dérej Éretz puede significar muchas cosas. En esta instancia se refiere a tener rasgos personales refinados.
(5) Avot 3:17.
Monday, November 18, 2013
Saliéndonos de nuestro propio mundo (Stepping Out Of Our Own World)
La luz de la Torá - Vaieshev (Génesis 37-40)
Hacia el final de la parashá, Iosef se encontraba en una situación desesperada: llevaba 10 años en prisión y no habían perspectivas de una pronta liberación. Pero en ese momento ocurrió el incidente de la interpretación de los sueños de los ministros del Faraón, el cual dio comienzo al proceso de su meteórico ascenso que culminó con su nombramiento como virrey de todo Egipto.
Hay un versículo en particular que señala el comienzo del drástico vuelco de la fortuna de Iosef. Después de tener sus respectivos sueños, ambos ministros estaban muy apesadumbrados por no saber sus significados. En ese momento, Iosef vio sus rostros alicaídos y les preguntó: "¿Por qué sus rostros están decaídos hoy? (1)". Esta pregunta, que pareciera irrelevante, llevó a la interpretación de los sueños que eventualmente resultó en la liberación y el increíble ascenso al poder que vivió Iosef.
Si Iosef nunca les hubiera preguntado por qué estaban alterados, entonces los ministros probablemente nunca le habrían contado sus problemas y Iosef hubiese perdido la gran oportunidad para ser liberado.
Pareciera que el pequeño acto de consideración que tuvo Yosef no es particularmente destacable. Pero la verdad es que, considerando su situación en ese momento, sí lo es: Iosef llevaba 10 años viviendo en pésimas condiciones y no tenía una posibilidad realista de ser liberado. Por lo tanto, tenía todo el derecho a estar absorto en su propia situación y consecuentemente a no advertir las expresiones faciales de quienes lo rodeaban. Es más, Iosef debía servir a los dos ministros, quienes eran personas muy importantes en Egipto, y por lo tanto es muy probable que ellos lo hayan tratado con desprecio y que no le hayan prestado nada de atención. Sin embargo, él se sobrepuso a todos esos factores y mostró interés por ellos.
Es muy tentador vivir absortos en nosotros mismos y no reconocer las necesidades de los demás. Una de las claves para ser verdaderamente generosos es superar nuestra absorción en nosotros mismos y advertir el mundo que nos rodea. En ocasiones, esto requiere incluso que ignoremos nuestras propias necesidades por el bien de los demás.
El ejemplo más obvio de esto lo encontramos un poco antes en nuestra misma parashá, cuando Tamar estaba siendo llevada a la hoguera. Ella podía perfectamente salvar su vida si decía que los ítems que estaban en su posesión eran de Yehudá. Sin embargo, ella le dio más importancia a la vergüenza que sentiría Yehudá si lo delataba y por eso no lo hizo (2).
La Guemará aprende de esto que una persona debe dar su vida antes de avergonzar a alguien (3). Esto nos enseña que hay ocasiones en las que estamos obligados a darle más importancia a los sentimientos de los demás que a los propios.
Los hombres rectos personifican esta capacidad para dejar de lado las necesidades propias en favor de los demás. En una ocasión, un estudiante iba a llevar a Rav Moshe Feinstein en su auto. Cuando el rabino estaba subiendo al auto, el estudiante cerró la puerta e inadvertidamente le apretó los dedos, ante lo que Rav Moshe permaneció completamente silente como si nada hubiera pasado. Un confundido observador le preguntó por qué no había gritado, a lo que el rabino le respondió que el estudiante se hubiera avergonzado mucho por haberle causado dolor y, por lo tanto, lo mejor era controlarse y permanecer en silencio. Esta es una historia muy conocida, pero vale la pena analizarla: Rav Feinstein demostró la capacidad para ignorar sus propios sentimientos con el objetivo de evitar el sufrimiento de otro judío.
Pero no es sólo en tiempos de dolor que deberíamos enfocarnos en los demás. Rav Aharón Kotler fue con su hijo Rav Shneur a ver a Rav Isser Zalman Meltzer (el suegro de Rav Aharón) para saludarlo antes de viajar a Israel para la boda de Rav Shneur. En lugar de escoltarlos a la calle cuando se iban, Rav Isser Zalman se detuvo a mitad de camino, en medio de la escalera. Cuando le preguntaron por qué se detenía, él explicó: "Mucha de la gente que vive en esta zona tiene nietos que fueron asesinados por los nazis, imaj shemam. ¿Cómo podría yo bajar a la calle y abrazar a mi nieto, haciendo públicamente alarde de mi alegría, cuando esta gente no puede hacer lo mismo? (4)".
Estas demostraciones sobrehumanas de generosidad pueden servirnos como inspiración. Hay muchos ejemplos en los que podemos superar nuestra absorción en nosotros mismos y ser conscientes de las necesidades de quienes nos rodean. Cuando caminamos por la calle, tendemos a estar absortos en nuestros propios pensamientos, pero es bueno advertir a la gente que tenemos alrededor; puede que haya alguien que esté llevando una carga pesada y que apreciaría nuestra ayuda (5).
Hay muchas ocasiones en las que, a pesar de no estar sintiendo una gran alegría o dolor, tendemos a enfocarnos en nuestras propias vidas y no en las de los demás. Por ejemplo, en la Ieshivá Torá Vedaas había ocasiones en las que no había suficientes sillas en un aula, por lo que los estudiantes tenían que traer sillas desde otra. Rav Shraga Feivel Mendelowitz, el fundador de la Ieshivá, solía decir que quien traía sólo una silla para sí mismo era meramente un shléper (alguien que se gana la vida llevando cosas), mientras que quien traía dos, una para sí y una para un amigo, era un báal jésed (una persona bondadosa) (6).
Hay numerosos ejemplos de pequeños actos de consideración que pueden traerle alegría a la gente. Además, aprendemos de Iosef que nunca podemos saber las consecuencias que tendrá un acto de bondad. El Alter de Slobodka zt"l dice que tampoco podemos saber la magnitud de la recompensa que recibimos por un pequeño acto de bondad. Él cuenta sobre la vez en que Yaakov quitó la piedra de la boca del pozo para que todos pudieran beber agua; este pequeño acto de bondad no parecería ser muy importante en comparación a las muchas mitzvot que hizo Yaakov en su vida. Sin embargo, es una fuente de gran mérito para el pueblo judío. Cada año recitamos una plegaria especial para la lluvia, Tefilas Guéshem. En esta plegaria mencionamos algunos de los grandes actos de los patriarcas, como cuando Yaakov venció al ángel de Esav. Sin embargo, también recordamos cuando Yaakov quitó la piedra: "Él [Yaakov] dedicó su corazón e hizo rodar una roca [para retirarla] de un pozo de agua". Todo acto de bondad que es hecho de todo corazón tiene un valor incalculable.
Espero que todos podamos aprender de nuestros patriarcas y llegar a ser realmente bondadosos.
(1) Vaiéshev 40:7.
(2) Vaiéshev 38:25.
(3) Baba Metzía 58b.
(4) Kaplan, Major Impact, p.53.
(5) Esto está muy relacionado a la mitzvá de priká (bajar de un animal su pesada carga) y pese a que puede que no constituya el cumplimiento técnico de la mitzvá, ciertamente refleja el cumplimiento del espíritu de la misma, que es preocuparse por el malestar de otro.
(6) Oído del Rav Isasjar Frand Shlita.
Sunday, October 27, 2013
El rol de Itzjak (The Role of Itzjak)
La Torá dedica varias parashiot a la vida de los patriarcas Abraham y Yaakov, mientras que sólo una parashá, Toldot, se enfoca en Itzjak. E incluso en esta parashá, sólo hay una historia que involucra a Itzjak y que no involucra a algún otro patriarca: la historia del período que vivió en Guerar, la tierra de los filisteos.
Esta historia relata cómo Itzjak se vio forzado por una hambruna a mudarse a Guerar, lugar en el que tuvo que decir que su esposa Rivka era su hermana, tal como había tenido que hacer su padre muchos años antes. Luego la Torá explica largamente cómo los filisteos sellaron los pozos que había excavado Abraham y cómo Itzjak los volvió a excavar. Itzjak se encontró con mucha hostilidad por parte de los filisteos nativos, y finalmente hizo un pacto con Avimélej, el rey de los filisteos.
Es muy difícil extraer alguna lección significativa de esta historia en un análisis superficial. Pero en realidad, si profundizamos un poco, esta historia nos entrega la clave para entender a Itzjak. El aspecto más llamativo del actuar de Itzjak es que fue muy similar al actuar de su padre. Cuando hubo una hambruna en la época de Abraham, éste se dirigió a Egipto; Itzjak planeaba hacer lo mismo hasta que Dios le dijo que no dejara la tierra de Israel. A continuación, Itzjak volvió hacia los pozos que había excavado su padre, pero que ahora estaban sellados, los volvió a excavar y les puso el mismo nombre que su padre les había dado anteriormente .
Rabeinu Bejaie comenta que las acciones de Itzjak que acabamos de describir nos enseñan el concepto de mesorat avot, que es el seguir las tradiciones de nuestros padres a lo largo de todas las futuras generaciones del pueblo judío .
Itzjak no quiso desviarse ni un centímetro del camino que había recorrido su padre. Rav Matitiahu Salomon explica el rol que tuvo Itzjak entre los patriarcas: Abraham fue el pionero; sentó los precedentes y puso las señales en el camino. El rol de Itzjak fue consolidar todo lo que había hecho su padre, seguir sus pasos con precisión y, de esta forma, establecer para todas las generaciones futuras la primacía de seguir la mesorá (tradición).
El objetivo de la vida de Itzjak no era buscar nuevas formas y nuevos caminos, sino que era seguir fielmente el camino que había recorrido su padre. Por lo tanto, cuando hubo una hambruna en la tierra, inmediatamente pensó ir a Egipto, ya que así había hecho su padre. Cuando fue a Guerar, excavó los mismos pozos que había excavado su padre y les dio los mismos nombres que les había dado Abraham .
Sin embargo, hay un aspecto de Itzjak que pareciera contradecir la idea de que siguió a su padre en todos los aspectos: Abraham e Itzjak tenían personalidades muy diferentes. Abraham personificaba el atributo de jésed, y esparcía su bondad por doquier. Itzjak, por otro lado, se caracterizaba por su auto disciplina y fortaleza interior. Abraham fue el mejor ejemplo a seguir que uno podría tener; hubiese sido natural que Itzjak tratara de emular cada una de las acciones de su padre. Sin embargo, Itzjak no se contentó con eso y forjó su propio camino en el servicio a Dios.
Vimos que, por un lado, Itzjak representa la continuación de la tradición al no desviarse del camino que su padre había fijado. Pero por el otro lado, Itzjak poseía un carácter completamente diferente al de su padre. ¿Cómo podemos conciliar estos dos aspectos de Itzjak? La verdad es que no hay contradicción.
Todo judío nace con una línea de tradición que se remonta hasta Abraham, y está obligado a adherirse por completo a las instrucciones y actitudes que involucra esta línea de tradición. Una persona no puede elegir sus propios valores; hay una tradición que lo guía en la vida.
Pero al mismo tiempo, esto no significa que todas las personas que estén en la cadena de la mesorá deban ser idénticas unas a otras en todos los aspectos; hay muchas formas en las que una persona se puede expresar a sí misma dentro del marco del cumplimiento de la mesorá.
El Jafetz Jaim pregunta ¿por qué la Torá enfatiza que el Árbol de la Vida estaba en el medio (betoj) del Gan Edén? Y responde que esto nos enseña que hay un punto central de verdad pero que hay muchos puntos que lo rodean, cada uno de los cuales se encuentra a la misma distancia del centro. De la misma manera, hay muchos enfoques del judaísmo que enfatizan diferentes formas de servicio y diferentes rasgos personales, y mientras estos permanezcan dentro de los límites de la mesorá, todos tendrán la misma validez .
Hubo una Ieshivá en particular que acentuaba la idea de que ninguna persona debía ser forzada a encajar en un molde específico: la de Slobodka. Rav Noson Tzvi Finkel, el Alter de Slobodka, hacía mucho hincapié en la singularidad de cada individuo. Él temía contratar maestros demasiado carismáticos en su Ieshivá ya que temía que abrumaran a los estudiantes con su gran personalidad . Este énfasis en alentar a un estudiante para que desarrolle su individualidad permeó las enseñanzas de los estudiantes de la institución.
Rav Yaakov Kamenetsky, un ex alumno de Slobodka, siempre enfatizó la importancia de la independencia en el estudio. Pese a que no menospreciaba la importancia de la devoción que un estudiante debe tener por su maestro, acentuaba que esta no debía evitar que el estudiante desarrollara su propio poder de análisis y que llegara a sus propias conclusiones .
Rav Kamenetsky adoptó un enfoque similar en el área de la ideología; creía que si una persona tenía una tendencia hacia una cierta corriente válida de Torá, entonces no había que prohibirle que la investigara incluso si contrastaba con la perspectiva tradicional de su familia.
Una familia, que era cercana a Rav Kamenetsky, quedó sumamente conmocionada cuando se enteraron que el menor de sus siete hijos quería ser un jasídico de Skverer. Por lo tanto, fueron con el muchacho a ver a Rav Yaakov esperando que él convenciera al joven de que los hijos de las buenas familias alemanas no se hacen jasídicos. Pero para su sorpresa, Rav Kamenetsky se dedicó a asegurarle a la familia que el hecho que el muchacho quisiera seguir un camino diferente en su servicio a Dios no era un tema que debiera preocuparles. Obviamente su hijo tenía ciertas necesidades emocionales que podían ser satisfechas si se hacía jasídico, por lo que la familia debía respetar dichas necesidades. Incluso les recomendó un paso más radical de lo que los padres estaban dispuestos a considerar: ¡Que enviasen al muchacho a una Ieshivá de Skverer !
La idea de que hay muchas formas válidas en las que un judío observante se puede expresar es relevante en muchas áreas de nuestras vidas, como por ejemplo en el desarrollo de la personalidad propia. Muchas sociedades tienen una tendencia que lleva a que ciertos rasgos de personalidad sean más alabados que otros. Por ejemplo, ser extrovertido y seguro suele ser algo muy positivo, mientras que ser tímido y retraído suele ser visto de forma negativa.
Un padre extrovertido que tiene un hijo introvertido puede tender a pensar que la naturaleza tranquila de su hijo es un defecto de su personalidad, y por lo tanto, puede tender a presionarlo para que cambie. Sin embargo, lo más probable es que sólo logre hacer que el niño sienta que es inadecuado. La tarea del padre es entender que quizás su hijo es diferente a él, aceptarlo como es y trabajar en sus fortalezas. Del mismo modo, puede que un niño encuentre difícil sentarse durante largos períodos de tiempo y enfocarse en el estudio; si un padre o un maestro ejercen demasiada presión sobre el niño, lo más probable es que cuando crezca se rebele.
Pese a que este mensaje aplica principalmente a la paternidad, también aplica en gran medida a nuestro servicio a Dios.
Puede que a veces nos sintamos inadecuados en algunas áreas de la vida ya que no "encajamos" en el consenso de la sociedad en la que vivimos. Sin embargo, si se nos permitiera expresar nuestras fortalezas, podríamos encontrar más satisfacción en nuestras vidas, personalidades o estudio. Obviamente esto debe ser hecho con una guía y con un estricto apego a la mesorá.
¿Cuáles son los beneficios de alentar a una persona a expresar su individualidad dentro de la Torá? Anteriormente dijimos que la Ieshivá que hacía el mayor hincapié en esta idea era Slobodka. Si nos fijamos en los egresados de todas las grandes Ieshivot, veremos que Slobodka fue por lejos la que produjo más rabinos importantes . Y lo más sorprendente de todo es ver cuán diferentes eran todos estos rabinos entre sí. Al enfocarse en la singularidad de cada individuo, el Alter pudo sacar a la luz lo mejor de cada uno de sus estudiantes. Si logramos emularlo, entonces tendremos una probabilidad mucho mayor de que todos nosotros —tanto nuestros hijos como nuestros estudiantes, e incluso nosotros mismos—, vivamos una vida mucho más feliz y exitosa.
Sunday, October 20, 2013
The Guiding Light - Jaiei Sará (Génesis 23:1-25:18)
Bondad con sabiduría (Kindness with wisdom)
Por Rav Yehonasan Gefen
Abraham envió a Eliezer, su fiel sirviente, para que encontrara una esposa adecuada para su hijo Itzjak. Cuando Eliezer llegó a su destino, le rezó a Dios para que le mandase una señal mediante la cual pudiese saber quién debía ser la esposa de Itzjak. Él rezó: “Que la joven a quien yo le diga: ‘Por favor inclina tu cántaro para que yo beba’, y me responda: ‘Bebe, y también abrevaré a tus camellos’, que ella sea la que has designado para tu siervo Itzjak, y sabré mediante ella que Tú has hecho bondad con mi señor” .
Los comentaristas explican que Eliezer no pidió una señal aleatoria, sino que quiso asegurarse que la futura matriarca tuviera un sentido de bondad altamente desarrollado. Los comentaristas ven en la exactitud de su plegaria que no era suficiente que ella simplemente respondiera a su pedido de agua; él planeaba pedir agua sólo para sí mismo, y esperaba que la joven reaccionara en base a su propia iniciativa y ofreciera agua también para los camellos. El Sforno explica que Eliezer quería que ella ahondase en el pedido de agua para sí mismo, que percibiera que sus necesidades reales eran mucho mayores y que actuase consecuentemente .
De un modo similar, el Malbim señala que no alcanzaba con que Rivka fuera bondadosa; Eliezer quería que demostrara una sabiduría que le permitiera satisfacer sus necesidades de la mejor forma. Analizando cuidadosamente el pedido de Eliezer, el Malbim nota que Eliezer le pidió que ella inclinara el cántaro hacia él, en lugar de ser él quien lo tomase y bebiese por sí mismo. Eliezer esperaba que en lugar de enojarse por su pereza, ella intentara juzgarlo para bien y pensara que quizás él tenía alguna clase de dolor en sus manos. Consecuentemente, ella advertiría que si él no tenía la fortaleza suficiente como para sostener el cántaro por sí mismo, mucho menos podría extraer agua para sus camellos. Entonces, ¡ella misma realizaría la ardua tarea de abrevar a los diez camellos! Cuando pasó estas pruebas con éxito, Eliezer se dio cuenta que había encontrado una pareja apropiada para Itzjak .
El Sforno y el Malbim muestran que no era suficiente con que Rivka fuera amable; necesitaba demostrar que tenía la sabiduría necesaria para percibir las necesidades reales de Eliezer sin que él se las dijese directamente. De aquí podemos aprender que para poder realizar actos de bondad de forma óptima se necesita tener sabiduría. Esto no significa que hace falta tener un coeficiente intelectual extremadamente alto, sino que uno debe estar consciente de la gente que lo rodea de forma tal que pueda percibir sus necesidades y satisfacerlas en lugar de esperar a que los demás se aproximen a uno.
El Beit Halevi deriva un punto similar del versículo final de Meguilat Ester. Al alabar a Mordejai como líder del pueblo judío, la Meguilá nos dice que "era un doresh tov leamó", es decir, que buscaba el bien para su pueblo . El Beit Halevi pregunta, basado en que seguramente todos los líderes quieren el bien para su pueblo, ¿cuál era la singularidad de Mordejai? Y explica que Mordejai no esperaba hasta que las personas fueran donde él para pedirle ayuda, sino que se adelantaba y se acercaba a las personas, trataba de advertir sus necesidades y veía cómo podía ayudarlas .
El Beit HaLevi mismo —gracias a su aguda percepción— personificaba este rasgo de entender las necesidades de las personas antes de que fueran donde él. En una noche de Pesaj, una persona le preguntó si era posible usar leche para las Cuatro Copas. Su respuesta fue mandar un mensajero a la casa de quien le había hecho la pregunta con una generosa cantidad de vino y carne. Él se había dado cuenta que obviamente esa persona no tenía vino para beber las cuatro copas, pero no sólo eso, sino que dado que planeaban beber leche, evidentemente tampoco tenían carne. ¡Actuó consecuentemente y proveyó todas sus necesidades!
En nuestras vidas, constantemente nos encontramos con personas que necesitan algún tipo de ayuda, pero están demasiado avergonzadas como para pedirla explícitamente. Es ahí donde hace falta que nos esforcemos para emular a Rivka y descifrar sus necesidades.
Por ejemplo, una persona descubrió que su amigo vivía en la absoluta miseria. ¿Cómo lo descubrió? Él le había prestado a su amigo 25 shekalim unas semanas atrás, y le pidió si podía devolverle el dinero. Ante la imposibilidad de devolver el préstamo, la cara del prestatario se tornó blanca. Esa reacción alertó a su amigo, quien hizo algunas investigaciones y descubrió que aquel hombre no tenía suficiente dinero ni siquiera para satisfacer sus necesidades más básicas. En ocasiones, la expresión facial de una persona o un comentario casual indican una necesidad particular. De nosotros depende el desarrollar nuestro poder de observación, con lo cual aumentará en gran medida nuestra capacidad para hacer el bien.
Sunday, October 13, 2013
Usando lo bueno para bien (Vayeira - Using The Good For The Good)
The Guiding Light - Vaierá (Génesis 18-22)
La parashá de esta semana comienza con la historia de la increíble bondad que exhibió Abraham con los tres ángeles; Abraham hizo todo lo posible para satisfacer sus necesidades a pesar de sentirse débil por la circuncisión que se había hecho tres días antes. Inmediatamente después, la Torá continúa con el relato del descenso de los ángeles a Sodoma y la subsecuente destrucción de la ciudad.
Rav Yaakov Kamenetsky señala un factor muy interesante en la yuxtaposición de estos dos eventos: ambos tienen un gran énfasis en hajnasat orjim (recibir huéspedes) . La historia de Abraham es la demostración clásica de la actitud que debe tener una persona hacia la mitzvá de hajnasat orjim y de cuál es la forma óptima de servir y proveer a los huéspedes. Vemos como Abraham ignora su propio malestar y no escatima en esfuerzos con tal de hacer que sus huéspedes se sientan bienvenidos. Acto seguido, la Torá nos lleva a la ciudad de Sodoma y nos muestra la absoluta antipatía por la mitzvá de hajnasat orjim; podemos ver cómo la gente de Sodoma amenazó la vida de Lot por haberse atrevido a darle alimento y refugio a unos extraños que estaban de visita. ¿A qué se debe el énfasis que pone la Torá en el claro contraste que hay entre Abraham y el pueblo de Sodoma?
Rav Kamenetsky sugiere una respuesta basada en otro aspecto de la historia de Sodoma. Dios le contó a Abraham sobre sus planes de destruir Sodoma debido a que sus habitantes eran absolutamente indiferentes con las otras personas. Abraham reaccionó mostrando una gran preocupación por estas malvadas personas, y habló con Dios en un tono tan fuerte que se vio obligado a pedirle primero que, antes que nada, no se enojara con él por hablarle con tal franqueza.
Rav Kamenetsky explica que la Torá nos está mostrando un aspecto menos conocido del increíble nivel de Abraham respeto a su interés por las otras personas. Escribe que, normalmente, cuando una persona sobresale en un área o en una característica personal, esta persona es particularmente estricta en la forma de juzgar el comportamiento de los demás en la misma área o comportamiento, y consecuentemente, tiende a juzgarlos con gran dureza. La Torá yuxtapone el relato de la grandeza de Abraham en hajnasat orjim con la situación despreciable de Sodoma en ese aspecto para mostrarnos que Abraham le pidió a Dios que tratase a Sodoma con misericordia. Esto nos enseña que Abraham no fue presa de la inclinación a ser más estricto al juzgar a otros en un área en la que uno mismo se destaca. A pesar de la gran distancia que había entre su bondad y la de Sodoma, Abraham mostró una gran preocupación por el bienestar de ellos.
Podemos aprender de aquí que no es fácil ver con buenos ojos las debilidades de los demás en las áreas en las cuales nosotros mismos sobresalimos. ¿Por qué nos resulta tan difícil?
Cuando una persona se destaca en un aspecto de su personalidad, encuentra muy difícil entender cómo puede ser que las otras personas sean menos cuidadosas en esa misma área. Por ejemplo, si una persona es muy puntual, le resulta muy difícil comprender por qué otra gente llega siempre tarde. A esta persona le es muy claro que la impuntualidad revela una falta de consideración por el tiempo de los demás. La prueba que debe intentar superar esta persona es por lo tanto intentar reconocer que todos tenemos fortalezas diferentes y que puede que haya áreas en las que él es mucho más débil que los demás.
Es más, esta persona debería recordar la Mishná en Pirkei Avot (Ética de nuestros padres) que nos dice: "No juzgues a tu prójimo hasta que hayas estado en su lugar", lo cual nos enseña que la personalidad de cada uno está basada en sus circunstancias de vida particulares y que nunca podemos juzgar a otra persona con precisión porque no sabemos cómo nos hubiésemos comportado nosotros si hubiésemos estado en esa situación.
Al internalizar esta enseñanza, uno puede llegar a darse cuenta que cada persona tiene sus propias fortalezas y debilidades, que estas características están basadas en muchos factores y que está mal frustrarse por las debilidades que tienen los demás en las áreas donde uno tiene una fortaleza.
Hay muchas formas en las que una persona puede imponer de mala manera su propio estándar a los demás. Por ejemplo, puede que una persona sea muy prolija y ordenada, lo cual es un rasgo muy bueno que le permite tener una vida organizada. Sin embargo, es muy probable que en algún momento de su vida esta persona comparta su hogar con otra gente, como por ejemplo con su propia familia o con algún compañero de cuarto, y suele ocurrir que los demás no se esmeran para llegar al mismo nivel de pulcritud en el hogar. Esto genera consecuentemente que la persona ordenada se frustre con ellos y les exija que limpien la casa de acuerdo a sus altas exigencias, imponiéndoles injustamente su forma de hacer las cosas.
En lugar de esto, una persona excesivamente ordenada debería aceptar que los demás no pueden mantener la casa tan ordenada como a él le gustaría. Si la persona ordenada no puede funcionar adecuadamente en esta situación, entonces debería encargarse él mismo de mantener su entorno de acuerdo a sus exigencias.
Hay muchas cosas que se pueden decir sobre la grandeza de Abraham, pero Rav Kamenetsky nos enseña otro aspecto de su excelencia en las relaciones interpersonales: Abraham no imponía sus elevados estándares sobre los demás y no los trataba de manera estricta.
Wednesday, October 9, 2013
The Guiding Light - Lej Lejá - Circuncisión: El pacto individual con Dios
Al final de la parashá de esta semana , Dios le ordena a Abraham la mitzvá de Brit Milá (circuncisión). El Séfer HaJinuj nota un aspecto sumamente interesante de esta mitzvá. Hay una gran cantidad de mitzvot negativas cuya transgresión genera el ónesh (castigo) de caret . Sin embargo, sólo hay dos mandamientos positivos cuyo castigo es caret si uno no los observa: El Brit Milá y el Korbán Pesaj (conocido como el Cordero Pascual), la ofrenda que se ofrecía en el Templo durante la festividad de Pesaj. ¿Cuál es la importancia de estas dos mitzvot que las hace únicas en este aspecto?
Para responder esta pregunta, primero necesitamos explicar por qué las mitzvot negativas están más relacionadas con caret que las positivas.
En una relación entre dos personas, como por ejemplo en el matrimonio, hay ciertas acciones que pueden dañar la relación sin causar necesariamente que ésta se destruya por completo. Sin embargo, hay otras acciones que son tan serias que pueden terminar acabando con la relación. De la misma manera, cometer un pecado genera un distanciamiento entre la persona y Dios. La magnitud del distanciamiento está determinada por la seriedad del pecado ; hay algunos pecados que dañan la relación tan profundamente que causan un daño irreparable. Estos pecados a menudo generan el ónesh de caret .
Por otro lado, el no realizar una mitzvá positiva puede dañar la relación en el sentido que evita que aumente la cercanía con Dios, pero sin embargo, es muy difícil ver cómo la falta de acciones positivas podría causar un daño irreparable a nuestra relación con Dios. Esto explica por qué el pasar por alto la mayoría de las mitzvot positivas no genera caret.
¿Qué hace que el Brit Milá y el Korbán Pesaj sean diferentes? Para comenzar un matrimonio, el hombre debe asumir el compromiso de unirse con su esposa. Sin ese compromiso, no existe una relación verdadera; pueden hacer todo tipo de buenas acciones, pero de acuerdo a la Torá, no estarán casados sino hasta que hayan realizado la ceremonia de bodas según es prescrito por la Torá. De la misma manera, una persona debe hacer un compromiso con Dios para tener una relación con Él; si no se compromete, es imposible que comience una relación real . El Brit Milá y el Korbán Pesaj son pactos con Dios en los que un judío se compromete a respetar la Torá.
Podemos ver esta conexión, por ejemplo, en un versículo del libro de Ezequiel, en el cual el profeta le recuerda al pueblo judío cuando eran esclavos indefensos en Egipto y cómo Dios los sacó de allí. Para recordarles esto, el profeta recurre a una analogía sobre un niño abandonado que es salvado. El versículo declara: "Y Yo pasé sobre ti y te vi cubierto en sangre, y te dije: ‘Por tu sangre vivirás, por tu sangre vivirás’" . Nuestros sabios explican que esas dos menciones de sangre se refieren a la sangre del Brit Milá y del Korbán Pesaj. Dios redimió al pueblo judío de la esclavitud y lo llevó al Monte Sinaí para recibir la Torá gracias al mérito de estas dos mitzvot. Al parecer, no es ninguna coincidencia que sean precisamente estas dos mitzvot las que Hashem ordenó, ya que estas representan la voluntad del pueblo para comprometerse a ser la nación de Dios.
Otra conexión entre esas dos mitzvot es que hay dos ocasiones en que el profeta Eliahu visita al pueblo judío: en un Brit Milá y en la noche del Séder, la noche en que recordamos el Korbán Pesaj. Esto es porque Eliahu, exasperado por el continuo pecar de los judíos, dijo que no había esperanza para este pueblo . En respuesta, Dios le ordenó visitar todo Brit Milá, lo cual le mostraría que, sin importar cuánto pecaran los judíos, ellos siempre respetarían el pacto que había entre ellos y Dios. Y por la misma razón Eliahu viene en la noche del Séder, que es cuando ve al pueblo celebrar su nacimiento como nación .
Pero hay una pregunta que todavía debemos responder: ¿Por qué es necesario que hayan dos mitzvot que involucren el compromiso básico de hacer la voluntad de Dios? ¿Por qué no es suficiente con una sola mitzvá para cumplir con este objetivo? La respuesta es que cada una de estas mitzvot representa un aspecto diferente del compromiso.
El Brit Milá le fue comandado primero a un individuo, Abraham, para que creara su pacto con Dios. Entonces, vemos que el Brit Milá representa el compromiso de tener una relación individual con Dios y de todo lo que eso conlleva. Por otro lado, el Korbán Pesaj representa nuestro compromiso con Dios como parte del pueblo judío. Las leyes del Korbán Pesaj enfatizan la importancia de cumplir la mitzvá en grupos, acentuando de esta forma el aspecto nacional de la mitzvá. Por lo tanto, uno debe realizar dos pactos con Dios: uno como individuo y otro como parte del pueblo judío.
Este entendimiento puede ayudarnos a explicar una extraña ley del Korbán Pesaj. Está prohibido que un judío no circuncidado participe del Korbán Pesaj . ¿Cuál es la lógica de esto? ¡No cumplir con una mitzvá de ninguna manera exenta a la persona del cumplimiento del resto de las mitzvot! La respuesta es que una persona no puede comprometerse sinceramente con Dios como parte de una nación si no se ha comprometido primero en el plano individual.
Esto nos enseña una lección esencial. Mucha gente se identifica fuertemente con el judaísmo y como parte del pueblo judío; se comprometen con el Estado de Israel y están dispuestos a sacrificar con alegría parte de su tiempo y energía —e incluso están dispuestos a arriesgar sus vidas— por el pueblo judío. Mucha gente defiende a Israel cuando es atacado verbalmente por algún antisemita. Pero, sin embargo, el compromiso es mucho menor desde el punto de vista individual . Puede que uno se identifique como parte de la nación judía, pero también debe luchar para comprometerse a mejorar su relación individual con Dios.
La aplicación práctica de esta lección varía para cada persona, pero en términos generales, cada uno debería analizar cómo aumentar su compromiso personal en su relación con Dios. Algunos ejemplos podrían ser hablar con Dios , estudiar más de Su Torá, esforzarse para observar más aspectos de Shabat o de cashrut, etc. Lo importante es intentar hacer algo, ya que es vital recordar que Dios quiere tener una relación personal con cada uno de nosotros.
Sunday, September 29, 2013
El desarrollo de la civilización (The development of civilization)
Por Rav Yehonasan Gefen
Después de que Caín asesinó a su hermano Abel, Dios decretó que Caín vagaría por la tierra y nunca tendría un lugar permanente de residencia. Una regla básica de la Torá es que cualquier “castigo” que Dios decreta sobre una persona no es arbitrario, sino que tiene el propósito de rectificar el error que dicha persona cometió. Al aceptar las condiciones del “castigo”, la persona puede rectificar su error inicial; el vivir en dicha situación de exilio tenía por objetivo rectificar el pecado de Caín.
Sin embargo, Caín no aceptó la forma de rectificación que Dios había decretado para él, sino que trató de evitarla. Inmediatamente después de la mención del decreto, la Torá nos cuenta que "Caín fue un constructor de ciudades" . El Rambán nota que de las palabras utilizadas por la Torá se desprende que Caín construía ciudades constantemente, pero éstas colapsaban de inmediato por causa de la maldición . Sin embargo, en lugar de aprender la lección y aceptar su estatus de peregrino, Caín continuó construyendo ciudades durante toda su vida.
Las acciones de Caín generaron en sus descendientes una tendencia a evitar la fórmula que Dios había prescrito para que la humanidad rectificara el pecado de Adam. Después del pecado, Dios le dijo a Adam que su forma de arrepentimiento sería trabajar la tierra con sus propias manos para ganar su sustento . Sin embargo, los descendientes de Caín prefirieron evitar trabajar la tierra y se volcaron hacia otras actividades, como nos relata la Torá: "Y Ada engendró a Iaval; él fue el primero en vivir en tiendas y criar ganado. El nombre de su hermano fue Iuval; él fue el primero en tocar el arpa y la flauta. Y Zila también; ella engendró a Tuval-Caín, quien afilaba todos los implementos de cobre y hierro" .
Rashi explica que estos versículos, que a primera vista parecen irrelevantes, tienen realmente una gran importancia ya que representan el desarrollo de algunos de los aspectos más básicos de la civilización. Iaval eligió ser un pastor, evitando las instrucciones de Dios de trabajar la tierra. También es posible que el "morar en tiendas" del versículo represente el desarrollo de actividades comerciales, lo cual tampoco sería consistente con la forma de rectificación que Dios había asignado para la humanidad. Iuval fue el primero en desarrollar el arte de la música, lo que representa la forma en que la humanidad intentó evitar el dolor por trabajar la tierra, que era mediante el distraerse con formas de entretenimiento. Y Tuval-Caín fue el primero en desarrollar armas, las cuales permitieron que el hombre sobreviviera avasallando a otros y de esta manera evitara la maldición de trabajar la tierra.
Podemos ver por lo tanto que el desarrollo de la humanidad se basó en el deseo de evitar el método que Dios había prescrito para que el hombre rectificara el pecado de Adam, en favor de un estilo de vida más fácil que no rectificaría dicho pecado. Consecuentemente, la humanidad desarrolló una postura de ignorar la voluntad de Dios, la cual culminó con la subsecuente degeneración moral y destrucción en el Gran Diluvio.
Pero hubo una persona que sí decidió obedecer la directiva de Dios de trabajar la tierra: "Lémej… engendró un hijo. Y llamó su nombre Nóaj, diciendo: 'Este nos traerá descanso de nuestro trabajo y del esfuerzo de nuestras manos, del suelo que Dios ha maldecido’" . Rashi nos dice que Nóaj inventó las herramientas agrícolas, con las cuales causó que el trabajo de la tierra fuera más exitoso.
Nóaj fue la primera persona que no trató de evitar la maldición de Adam, sino que la enfrentó directamente. De esta forma podemos entender por qué Nóaj fue la única persona a la que Dios le perdonó la vida; a diferencia del resto del mundo, su vida estuvo dedicada a cumplir con la voluntad de Dios, por lo que no estuvo sujeto a la degeneración moral que afectó al resto de la humanidad.
De esto podemos aprender una lección muy importante: muchas veces Dios nos pone en una situación para que crezcamos, pero generalmente desaprovechamos la oportunidad. Nuestros sabios nos enseñan que Dios se comunica con nosotros por medio de ‘desafíos’, lo cual no sólo significa terribles tragedias, sino que también se refiere a las dificultades generales que enfrentamos en la vida. Por ejemplo, una persona puede saber en qué área de crecimiento debe enfocarse en su matrimonio mediante el darse cuenta en qué área existen las mayores fricciones en su matrimonio y cómo sus errores contribuyen a ese problema. Claramente, Dios le está mandando esas dificultades como una forma de decirle que debería trabajar en esta área de su personalidad. Sin embargo, uno suele preferir enfocarse en los aspectos de crecimiento que le resultan más naturales. Por ejemplo, una persona que tiene una inclinación hacia la amabilidad probablemente dedicará una parte importante de su tiempo y energía para ayudar a otros, pero terminará descuidando sus obligaciones con su esposa e hijos.
La parashá de esta semana es mucho más que una mera descripción histórica de las primeras generaciones de la historia; es un relato de cómo Dios le comunicó a la humanidad cuál era la forma en que debían rectificar sus errores y de cómo la gran mayoría se rehusó a escuchar Sus instrucciones. Está en nuestras manos entender cuál fue su error y aprender directamente de la Providencia Divina cómo podemos cumplir con Su voluntad.
Nóaj y Abraham (Noach and Avraham)
The Guiding Light - Nóaj (Génesis 6:9-11:32)
Por Yehonasan Gefen
"Estas son las crónicas de Nóaj; Nóaj era un hombre recto, perfecto entre los de su generación. Nóaj caminó con Dios" . Nóaj era la persona más grandiosa de su época, la única que merecía ser salvada del diluvio. Sin embargo, nuestros sabios comparan desfavorablemente a Nóaj con Abraham Avinu en muchos lugares . ¿Cuál es la diferencia entre estos dos grandiosos hombres?
Rashi trae un Midrash que contrasta a Abraham con Nóaj. Respecto a Nóaj, la Torá dice: "Nóaj caminó con Dios", lo cual significa que él necesitaba ayuda en su servicio divino. Pero respecto a Abraham, Dios dijo: "Camina ante Mí", lo cual significa que Abraham podía fortalecerse a sí mismo mediante sus propios medios. Los comentaristas explican que Abraham era proactivo y que tenía motivación propia; no necesitaba cosas externas que lo estimulasen a servir a Dios o a ser bondadoso. Nóaj necesitaba circunstancias externas que lo empujasen hacia adelante en su rectitud .
Rav Eliahu Dessler zt"l se explaya en esta idea. Escribe que Nóaj es llamado "ish tzadik" (hombre recto), mientras que Abraham es "ish jésed" (hombre de bondad). Nóaj realizó increíbles actos de bondad en el arca, como por ejemplo el alimentar a cientos de animales durante muchos meses. Sin embargo, Rav Dessler dice que eso sólo era tzédek, era lo correcto de hacer; es decir, él había cumplido con su obligación; su actitud no provenía de un incontenible deseo de dar, sino que había sido una reacción ante las necesidades de otros. Su bondad era reactiva en el sentido que sólo ayudaba a las personas cuando acudían a él o cuando sentía la obligación de hacerlo.
Abraham, por otro lado, no realizaba sus actos de bondad por obligación, sino que los hacía porque sentía un incontenible deseo de dar . Su bondad era proactiva.
Esta diferencia entre Abraham y Nóaj no se restringe sólo a la bondad en el ámbito físico, sino que también se extiende al ámbito espiritual. Sforno escribe que Nóaj criticó a la gente de su generación, pero no hizo nada al respecto. "No les enseñó a otros a conocer a Dios ni a conducirse en sus caminos". Consecuentemente, no tuvo suficiente mérito como para salvar a toda la generación . Abraham, por otro lado, fue mucho más allá del llamado del deber y le enseñó al mundo a conocer a Hashem . La bondad de Nóaj era reactiva.
¿Cómo una persona que llega al nivel de bondad reactiva no es capaz de avanzar para alcanzar el nivel superior de dar proactivamente? La respuesta a esto se encuentra en el nombre de Nóaj. Sabemos que el nombre de una persona nos enseña sobre su esencia; la palabra “Nóaj” significa “cómodo”. No es fácil tomar responsabilidad por algo sin que te hayan llamado a hacerlo. La inclinación negativa encontrará muchas excusas para impedir que asumas una misión desafiante, pese a que la verdadera razón para evitarlo es el deseo de comodidad.
Rabeinu Behaye, el grandioso autor de Jovot Halevavot (Los deberes del corazón) , cuenta que él se vio enfrentado al mismo desafío. En la introducción, dice que después de planear escribir dicha obra cambió de opinión, citando una gran cantidad de razones: "Pensé que mis poderes eran demasiado limitados para entender correctamente las ideas. Además, yo no poseo un estilo elegante en árabe, que es el idioma en que sería escrito el libro… Temí estar embarcándome en una tarea en la que sólo lograría el éxito exponiendo mis defectos… Por lo tanto, decidí abandonar mis planes y revertir mi decisión". Sin embargo, reconoció que quizás sus motivos no eran absolutamente puros: "Comencé a sospechar que había elegido la opción cómoda, buscando paz y tranquilidad. Temí que quizás lo que había motivado la cancelación del proyecto había sido realmente el deseo de la auto gratificación, el cual me había llevado a buscar reposo y tranquilidad, a optar por la inactividad y a quedarme de brazos cruzados".
Para el eterno beneficio del pueblo judío, finalmente decidió escribir el libro. Las razones que citó en un principio para justificar su decisión de no escribir el libro parecen ser justas y lógicas. Pero él fue capaz de reconocer que, en su nivel, estaban manchadas por un deseo de comodidad. Nosotros también tenemos buenas razones por las que elegimos ignorar oportunidades para ayudar al pueblo judío, pero debemos ser extremadamente cuidadosos para asegurarnos que no estamos siendo perezosos. Imagina cuántos excelentes trabajos o grandes iniciativas nunca se materializaron debido a la pereza.
Otra cosa que obstaculiza nuestra proactividad es una equivocada confianza en Dios. Muchas veces uno espera que Dios le entregue en bandeja el propósito de su vida; sin embargo, la historia nos demuestra que los grandes pilares del mundo de la Torá no tuvieron esta actitud, sino que vieron los problemas que había en el mundo y decidieron moverse para rectificarlos sin esperar que les comandaran hacerlo. Gente como Rav Aharon Kotler , el Ponevitcher Rav y la Rebetzin Sarah Shenirer emularon a Abraham Avinu y tomaron la iniciativa de construir instituciones de Torá. Estas instituciones reforzaron la Torá y le permitieron al pueblo judío sobrevivir la embestida espiritual del Iluminismo y la embestida física del Holocausto.
En nuestra generación, no hace falta buscar muy lejos para encontrar oportunidades para mejorar el mundo de alguna manera. Pero no debemos esperar que nos pidan hacerlo; si esperamos, es posible que la oportunidad nunca se materialice. Dios quiere que abramos los ojos y que actuemos antes de que nos pidan.
Nóaj fue un gran hombre, pero no se transformó en el progenitor del pueblo elegido. Fue bondadoso, pero sólo después de que le pidieron que lo fuera. Criticó al pueblo, pero sólo después de que Hashem le dijo que lo hiciera. Se comportó como una persona reactiva, quien necesita que las circunstancias externas lo empujen hacia la acción.
Abraham Avinu en cambio, no necesitaba que lo motivaran para servir a Hashem. No esperó que las personas acudieran a él para enseñarles Torá. Alcanzó el nivel de bondad verdadera gracias a un gran esfuerzo. Por lo tanto, nos corresponde a nosotros, sus descendientes, emularlo y buscar oportunidades para hacer una diferencia para el pueblo judío.
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